El último fin de semana de enero se llevó a cabo el conteo MSP 2026, una actividad que por más de 15 años ha unido a investigadores, conservacionistas y comunidades de todo el continente americano en torno a un mismo propósito: conocer el estado de conservación de las aves playeras migratorias. Este esfuerzo forma parte del Proyecto de Aves Playeras Migratorias (MSP, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es investigar las tendencias poblacionales de estas especies y las amenazas que enfrentan en sus sitios de invernada a lo largo de la ruta migratoria del Pacífico.
El proyecto involucra a más de 11 países y organizaciones que, año con año, entre el 15 de enero y el 15 de febrero, recorren playas, esteros y humedales durante las mareas altas. ¿La misión? Encontrar concentraciones importantes de aves playeras antes de que emprendan su largo viaje de regreso hacia las regiones boreales del hemisferio norte.
Honduras ha sido parte de este esfuerzo durante aproximadamente una década, aportando información clave gracias a la alianza entre Aves Honduras y la Asociación Calidris. Actualmente, 19 sitios ubicados en los departamentos de Valle y Choluteca continúan siendo monitoreados por colaboradores locales y entusiastas del birdwatching, quienes se han convertido en piezas fundamentales para el éxito de esta iniciativa científica.

El equipo de este año estuvo integrado por miembros de Aves Honduras, un grupo diverso de profesionales provenientes de distintas áreas del conocimiento, desde el sector salud hasta las ciencias ambientales, demostrando que la ciencia ciudadana no solo es posible, sino esencial. La participación de voluntarios permite generar información valiosa que contribuye directamente a la investigación científica y a la toma de decisiones para la conservación.

Y los resultados fueron simplemente impresionantes.
La presencia de aves playeras en el Pacífico hondureño durante el conteo de este año fue excepcional, superando ampliamente los registros de temporadas anteriores. Se contabilizaron cerca de 59,000 individuos pertenecientes a unas 28 especies, destacando altos números de Playerito Occidental (Western Sandpiper) y Playerito Semipalmado (Semipalmated Sandpiper). Además, se observaron individuos anillados de Ostrero Americano (American Oystercatcher) y Chorlito Picudo (Wilson’s Plover), evidencia clara de la conectividad internacional de estas poblaciones y del papel crucial que desempeñan las costas hondureñas en su conservación a nivel continental.


Oystercatcher. Fotografía: John van Dort.
La jornada también permitió censar aves acuáticas como gaviotas, garzas, patos y otras optimizando esfuerzos y asegurando que la región sur del país continúe generando información sobre este importante grupo de especies.


Más que números, historias de conservación.
Cada conteo representa mucho más que estadísticas: es el reflejo del compromiso de personas que madrugan, caminan kilómetros bajo el sol y coordinan esfuerzos para proteger ecosistemas vitales. Es también una oportunidad para recordar que estas pequeñas aves, que pesan apenas unos gramos, recorren miles de kilómetros y dependen de lugares como las costas hondureñas para sobrevivir.





